La dignidad de un papel prestado
Hay momentos en la vida académica que te desnudan. Me pasó en el primer ciclo de la maestría en la Villarreal, en el curso de Desarrollo Económico. Yo había elegido un tema que me apasionaba, pero que era denso: el desarrollo desde la perspectiva de la Economía Física. Era una visión que arrastraba desde mis años en la UNI, influenciada por las intervenciones de un grupo de estudiantes que seguían las ideas de Lyndon LaRouche. Ellos hablaban de la economía no como un intercambio de papeles impresos, sino como la capacidad de la sociedad para aumentar su dominio sobre la naturaleza mediante el progreso técnico; lo que LaRouche llamaba neguentropía o negatoentropía. Aquel día, el azar me jugó una mala pasada y me encontré frente a la lista de exposición sin mis apuntes. Sentí ese vacío en el estómago que te recuerda que, al final, somos humanos y fallamos. Cuando el profesor me llamó, no quise excusarme ni perder el tiempo. Caminé al frente y, casi por instinto, tomé un papel que tenía a...







