Cascos en Cascas

En el distrito de Cascas, a dos horas y media de la bulliciosa ciudad de Trujillo, se está construyendo un hospital… con el apoyo de valientes profesionales dispuestos a dejar una huella en aquel lugar.

Cascas, rodeado de tierras con sembríos de uvas y de paisajes que hablaban de una historia ancestral, había sido conocido por su tranquilidad y la inusual abundancia de boticas en cada esquina. En realidad, había más boticas que panaderías, y para los visitantes, eso podía resultar un poco desconcertante. Pero en Cascas, la salud era una prioridad, y eso se reflejaba en la abundancia de farmacias.

Lo que sorprendía aún más a los forasteros era la falta de delincuencia en Cascas. Las motocicletas y las mototaxis se movían por las calles sin ser objeto de temor, algo que los profesionales que habían llegado para trabajar en la construcción del hospital aprendieron rápidamente. Sin embargo, esta falta de precaución les traería más de un dolor de cabeza cuando regresaran a la ciudad.

Los días en Cascas eran tranquilos, y los profesionales, lejos de sus hogares y familias, pronto se acostumbraron a trabajar los domingos en sus laptops en las habitaciones de sus modestos alojamientos. No había mucho más que hacer en el pueblo, pero estaban decididos a completar la obra a tiempo.

La construcción del hospital no solo estaba transformando la vida de los habitantes de Cascas, sino también la de los trabajadores temporales. Algunos de ellos no podían estar cerca de sus seres queridos en las ciudades de donde provenían. Los fines de semana eran especialmente difíciles para ellos, cuando la nostalgia se mezclaba con la satisfacción de estar construyendo algo tan importante.

Con el aumento de la población temporal, las tiendas comenzaron a notar una creciente demanda. Los precios se dispararon, y los profesionales se vieron forzados a pagar más por las cosas básicas. Las panaderías, que antes eran escasas, se volvieron un bien codiciado.

A pesar de los desafíos, la comunidad temporal de Cascas se unió. Los profesionales se veían a menudo en los restaurantes del pueblo, cantando con pasión el "happy birthday" a sus parientes más cercanos, aunque la tristeza se reflejara en sus ojos. Extrañaban sus hogares, pero sabían que estaban haciendo algo importante.

Al final, el hospital se construirá con éxito, y Cascas recibirá el regalo más grande que había estado esperando por años. Los profesionales se despedirán con lágrimas en los ojos, sabiendo de la tremenda huella que dejarán.



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