EN LAS TARDES QUE TE OLVIDO

Tantas tardes te he olvidado
que de ti ya no me acuerdo,
ni recuerdo a cada rato
que mi oficio es olvidarte:
Hoy las huellas que dejaste
indelebles, se han borrado
en las tardes que te olvido
para siempre... a cada rato...

Ya tu nombre no mencionan
ni de reojo ven la Luna
las ovejas que una a una
con paciencia yo contaba
ignorándome Morfeo;
ahora juntas -en rebaño-
las ovejas con más años
dan un salto... ¡y me duermo!

Ya no hay nada en mi de euforia
de esos mágicos momentos,
los conejos salen muertos
del sombrero sin memoria.

Me he quedado con tu ausencia
que me la entregaste toda
en un pomo, como esencia
de perfume, cuyo aroma
siento intenso cuando sigo
aspirándola... a solas,
en las tardes que te olvido
para siempre... muy a solas.

Cinco mil veces por hora
de mi corazón te extirpo,
la anestesia que me aplico
para efecto hacer, demora...
Mientras tanto ya no llora
mi alma en paz y adormecida
en las tardes que te olvido,
en que un poco me suicido
para siempre... por ahora.

Comentarios