Increíble lo que me sucedió hace unos días. Estaba tranquilo manejando de regreso a mi jato cuando justo en el Ovalo Quiñones una flaca se disponía a pasar la pista en el crucero peatonal, y yo freno lentamente a unos diez metros de ella, y de pronto, mi auto se convirtió en un platillo volador que flotaba a medio metro del suelo, y la flaca de repente apareció en mi nave…Estaba estupefacto!! Estas cosas no me suceden en el Ovalo Quiñones (…me solían ocurrir cosas así en la avenida Canevaro hace ya varios años…). Respiré profundo, mismo suspiro, y miré tímidamente de reojo a la extraterrestre; obviamente que su rostro era de un hermoso color verde clorofílico, y sus ojos eran algo achinados con pestañas doradas, y tenía unas bellísimas antenas plateadas rematadas en esferas perfectas de cadmio y zinc… de su cuello colgaba una cadena con una medalla con unos jeroglíficos inexpugnables…Hago como que nada me sorprendía y telepáticamente le digo que no tenía licencia para conducir el tipo...